Alimento para el alma (y para el ego)

Me pregunto si todos los “famosos” se acuerdan la primera vez que los reconocieron. Tengo que empezar por el principio. No se los conté antes porque anduve bastante al palo ultimamente, y también porque quería tener buenas fotos antes de hacer este post, pero desde hace tres o cuatro semanas estoy trabajando en “La Porchetta“, que es un restaurante italiano que queda abajo de casa. Al final decidí que voy a hacer el post, y mas adelante lo renovaré con fotos de los platos… porque si sigo esperando no lo voy a hacer más.

Bueno, resulta que después de otras experiencias en hospitality -divertidas y que me aportaron mucho, pero que me hicieron pensar que este rubro no era lo mio por el estrés del ritmo que se maneja los dias busy- me enteré que estaban buscando personal acá y decidí darme una oportunidad. La verdad es que estoy super contenta porque si bien siempre está lleno, el ambiente es muy distendido, los managers son buena onda y mis compañeros también.

Porchetta es un plato típico de la cocina italiana que se hace con carne de cerdo sin huesos, asado en la parrilla, con hiervas como romero, ajo e hinojo, entre otras. El estilo del restaurante es con muy buena cocina pero familiar y distendido -es como un término medio porque no es gourmet pero usan todo de primera calidad así que tampoco una cadena rápida tipo Pizza Hut o Domino´s. Las especialidades son las pizzas y las pastas, y entre sus postres está uno de los mejores Tiramisú que probé en mi vida. Si quieren chusmear el menú lo pueden hacer acá.

El primer restaurante de esta firma lo abrieron Rocky Pantaleo y Felice Nania en 1985 en Melbourne, el segundo cinco años después, y en 2001 “La Porchetta” llegó a Nueva Zelanda. Hoy en Auckland hay por lo menos cuatro -el del centro donde trabajo yo, el de Parnell donde trabajaron varias amigas, y otros en Henderson y New Lynn.

El eslogan de la Porchetta es “Eat, Live, Love”. De alguna manera, me hace pensar en como el libro y la peli “Comer, Rezar, Amar” influyeron en este viaje. Después de cinco meses donde venía pasando bomba, llegó un siguiente medio como de quiebre -mis amigos y familiares se dieron cuenta por el tono de posts anteriores como “Lost”- pero ese break me hizo en parte tratar de bajar un cambio, reconectarme, incluso retomar ejercicios de yoga, meditación y respiraciones. Y desde que entré a La Porchetta estoy más feliz que nunca -a veces, jorobando, les digo a las chicas que descubrí que tengo “vocación de moza”. Es que es super divertido conversar con los clientes: para empezar es la primera vez desde que llegué que realmente estoy practicando el inglés todo el tiempo, pero en segundo lugar el contacto con el público es super divertido -bueno, con la mayoría de ellos.

Ahora, después de toda esta explicación, les cuento que me pasó algo insólito, que fue que le fui a llevar sus pizzas a dos chicos -un argentino y un kiwi- el argento me preguntó -por mi nombre, porque tenemos cartelitos- de donde soy. Al rato cuando vuelvo me pregunta si yo no soy la misma Carina del blog, porque ya había visto Hills to Heels y también comentarios míos en Facebook. ¡Y eso que yo todavía no había avisado ni en el blog ni en Facebook que estoy trabajando en la Porchetta! La verdad que este chico me alegró el día, porque si bien en Uruguay se que mis artículos de Galería eran muy leídos, lo eran por el prestigio de la revi, no por mi. Que por primera vez alguien que no conozco me reconozca -y sobre todo, valore mi trabajo- me llenó de pilas. No seré Julia, pero al menos un lector tengo!

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