Zipaquirá y su Catedral de Sal

Día 15 en Colombia, lunes 28. San Andrés-Bogotá-Zipaquirá-Bogotá-Montevideo

El vuelo San Andrés-Bogotá salió a eso de la una o dos de la mañana, por lo que llegué a Bogotá después de dos horas de vuelo y todavía no había amanecido. Mis escalas en este viaje fueron un tanto raras porque canjée mis pasajes con millas de Lan, y como sabemos, con millas uno no siempre tiene acceso a las mejores opciones. Pero lo mejor que pude arreglar fue que la escala en Bogotá fuera de 14 horas, para así dedicar el día a visitar la Catedral de Sal, una de las maravillas de Colombia, que queda en Zipaquirá, un pueblito a 49 Km. de Bogotá.

Zipaquirá

Zipaquirá

Hice tiempo en el aeropuerto hasta la hora en que abría la catedral, en el cual aproveché para tomar un café, contestar mails y subir fotos del viaje a Facebook con el free wifi del aeropuerto de Bogotá. Dejé la valija en la sección de guardabultos (10.000 pesos colombianos las 12 horas, que serían unos 5 dólares. Un error que cometí es pasarme de tiempo y tener que pagar 20.000 solo por haber demorado una hora más).

Me tomé varios buses: primero uno verde que se llama “alimentador” y te lleva hasta las terminales, luego un Transmilenio (buses de Bogotá que funcionan como subtes) hasta el Portal del Norte (portal quiere decir terminal), y ahí otro bus hasta el Centro de Zipaquirá (en el cual me quedé profundamente dormida). Toda la travesía duró como una hora y media o dos.

Zipaquirá

Zipaquirá

La caminata desde la plaza donde te deja el bus se me hizo difícil, no se si porque está en subida (al igual que Bogotá, Zipaquirá tiene montañas) o por lo mal dormida que estaba. Preguntando aquí y allá llegué a la entrada del complejo donde está la Catedral y otras atracciones, como un museo de sal y un muro para escalar. Allí encontré una línea blanca en el suelo, que hay que seguir para llegar a la puerta de la Catedral. La línea va en ascenso, parte con rampa y otra con escalones. Recordemos que esta región está a 2.600 metros sobre el nivel del mar, así que es entendible que la caminata se me hiciera tan cansadora.

El depósito de sal, donde se creó una mina y luego la catedral, fue explotado en el pasado por los “Muiscas“, indios que habitaban esta región, mucho antes de que los colonos incluso la descubrieran. Esta enorme depósito de sal se formó hace unos 70 millones de años, cuando lo que hoy es Colombia todavía estaba bajo el mar. La línea blanca termina en la entrada a la catedral, pero lo que se ve no es una gran iglesia sino la entrada a una enorme gruta. La Catedral propiamente dicha está a a 180 metros bajo tierra.

Zipaqirá (5)

Lo primero que se percibe al entrar es el olor a humedad y sal, que en algunos puntos tiene curiosas formas de estalactitas. Es tan raro creer que eso es sal! En un momento en que nadie me miraba, me acerqué a la pared del túnel, raspé un poco y me llevé el dedo a la boca para asegurarme.

Zipaquirá

Zipaquirá

Catedral de Sal de Zipaquirá

Catedral de Sal de Zipaquirá

Al seguir andando se puede ver varias esculturas -la mayoría hechas también en sal- que representan las diferentes etapas de la crucifixión de cristo.

Catedral de Sal de Zipaquirá

Catedral de Sal de Zipaquirá

Catedral de Sal de Zipaquirá

Catedral de Sal de Zipaquirá

Catedral de Sal de Zipaquirá

Catedral de Sal de Zipaquirá

Luego se llena a la cúpula de las minas, que simboliza el cielo y simboliza la cúpula de la catedral, dado que no hay catedrales sin cúpula.

Catedral de Sal de Zipaquirá

Catedral de Sal de Zipaquirá

Hay una capillita, donde se hacen misas los domingos a mediodía y otra más grande que solo tiene ceremonia en ocasiones especiales como Semana Santa. Allí hay una gran cruz blanca, que de lejos parece de sal o mármol, pero de cerca uno se da cuenta que es un hueco en la pared sobre el cual se proyectan luces.

Catedral de Sal de Zipaquirá

Catedral de Sal de Zipaquirá

Al final del paseo hay un espectáculo de luces con una gran pantalla LED, acompañada de diferentes ritmos musicales. Y un auditorio donde se proyecta una película , “Guaza”, en 3D, que recrea la historia de la formación del domo de sal y los métodos operativos que conducen a la construcción de esta majestuosa catedral de sal, que es totalmente artificial .

También puestos de comida y artesanías en sal y esmeraldas -allí hice mi gran compra, un anillo de plata con una esmeralda, para mi hermana Alina que hace pocos meses se graduó en la Universidad y yo aún no había cumplido. Vino certificada, con un papel que dice de que mina fue extraída. No pongo acá el precio porque quiero suponer que mi hermana está entre mis lectoras, pero fue varias veces menos de lo que vale en el resto del mundo un anillo con una esmeralda auténtica. Claro, Colombia produce aproximadamente el 60% de las esmeraldas del mundo, eso explica su precio.

Zipaquirá

Una de las atracciones vecinas a la Catedral de Sal de Zipaquirá

Al terminar el paseo subí hasta una plaza de comidas al aire libre que hay en el predio de la Catedral, y elegí para almorzar uno de los pocos platos típicos colombianos que me quedaba por probar, la bandeja paisa. La característica especial de este plato proveniente de la región antioqueña de Colombia es su abundancia, tanto en cantidad como en variedad de alimentos; es por eso que solo se lo puede servir en platos grandes, a los que se les llama bandejas. Los componentes pueden tener algunas variaciones: la que yo pedí tenía plátano, arepa, arroz con coco, porotos, chorizo, huevo frito, palta, chicharrón y panceta. ¡Una bomba!

Bandeja Paisa

Bandeja Paisa

En la puerta del complejo hay unos trencitos que ofrecen city tour por la ciudad, y decidí tomármelo para aprovechar el paseo y conocer un poco más a Zipaquirá. Tiene un poco más de cien mil habitantes y su centro es la plaza Gonzales Forero, rodeada de edificios coloniales como la Catedral Diocesana, construida entre 1760 y 1870, el Palacio Municipal (edificio de la alcaldía) y la Administración de las Salinas con sus techos verdes estilo republicano.

Zipaquirá

Zipaquirá

La ciudad tiene también restaurantes típicos, casonas coloniales con casi 300 años de antigüedad, y museos como la Casa Museo Quevedo Zornoza. El trencito me dejó a una cuadra de donde me había bajado del bus, así que cuando terminó el paseo me ahorré el penoso camino que había hecho a la ida.

Zipaquirá

Zipaquirá

Al regresar a Bogotá serían las 4 o 5 de la tarde, todavía quedaban horas para mi vuelo de regreso a Montevideo, así que me detuve en su sofisticada Zona T -que ya había conocido hace dos semanas- donde se concentran restaurantes, tiendas y pubs. Compré un par de regalos que tenía pendientes en el Forever 21 que tiene el barrio, tomé un café y me tomé el bus Transmilenio al aeropuerto, en el que viajé apretada como una sardina en lata, porque era hora pico. A las 11 de la noche salió mi avión a Montevideo -con escala en Santiago de Chile- y terminó mi odisea por Colombia, un país que adoré conocer, que me sorprendió por lo poco que se sabe de él en Uruguay, y que creo yo que reúne atracciones para casi todos los gustos.

Catedral de Sal de Zipaquirá
Web: www.catedraldesal.gov.co
Horario: de 9 AM a 5.30 PM
Entrada a la catedral: 23.000 pesos colombianos (unos 12 dólares), menores de 12 pagan 16 mil. (consulte la web para averiguar los precios de las demás atracciones que comprende el Complejo Catedral de Sal)

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