Couchsurfing en Australia. Surfeando en tierra de canguros

 Bondi Beach, Sydney

Bondi Beach, Sydney

En el aeropuerto de Sydney nos encontramos con mi sister None el jueves 15 de noviembre -ella venía de Montevideo, yo de Auckland- y empezamos esta travesia de 11 días en Australia con título engañoso, porque no nos subimos a una tabla de surf en Bondi o Mainly -las playas de Sydney a las que fuimos- y mucho menos en St. Kilda, de Melbourne. Hicimos Couchsurfing.

¿Qué es eso? www.couchsurfing.org es una red digital del estilo de Facebook donde viajeros de todas partes ofrecen un lugar en sus casas por unos días a personas de otras partes del mundo, con el objetivo de concretar un intercambio cultural más verdadero del que logra un turista durmiendo un hotel, o un backpacker durmiendo en un hostel -donde conocerá a jóvenes de todo el mundo… menos de la ciudad en donde se está quedando!

Aunque Couchsurfer no solo es para buscar/ofrecer alojamiento sino que también informa de actividades en la ciudad, salidas, conciertos, eventos culturales e incluso trabajos, lo que lo diferencia de otras redes digitales es este tema del alojamiento. Que no hay que confundirse, hacer Couchsurfer no significa buscar un hotel gratis. Alojarse en la casa de otra persona implica seguir las normas de educación que se seguirían ante una invitación tradicional, desde colaborar con quehaceres domésticos y comprar algo de comida, a llevarles algún regalito al llegar -lo ideal es algo típico del país del que uno proviene. Nosotras, por ejemplo, le regalamos a cada uno de nuestros Couchsurfers -tuvimos uno en Sydney y dos en Melbourne- un paquete de alfajores de chocolate rellenos de dulce de leche.

Pero lo más importante es estar dispuesto a compartir tiempo con el host y aceptar algunas de sus sugerencias de paseos -en contrapartida, un host educado debe entender que el surfer tiene intereses propios, por lo que no le puede organizar el 100% de su estadía sin consultarle sus gustos.

¿Qué gana una persona alojando a otra gratis en su casa? Algunos de los que no lo probaron piensan que debe de haber alguna trampa atrás. Entre ellos estaba mi hermana, que hasta último momento me insistió en quedarnos en un hotel o hostel. Al final del viaje me reconoció: “Couchsurfing es el mejor invento del mundo. Y es adictivo”.
Llegamos a Sydney el jueves 15 y nos quedamos cuatro noches en lo de Pete, un matemático-economista australiano que dirige la sucursal de una financiera multinacional y además es maratonista, músico y ex jugador profesional de Cricket. El apartamento de Pete es en The Rocks, el barrio histórico de Sydney, donde están la mayoría de las atracciones. Caminando estuvimos a una cuadra de George Street (la calle principal) y diez minutos de la Opera House, la Circular Quay (rambla circular que empieza en la Opera y termina en el famoso Puente de Sydney). Entre las cosas que aprendí con él está que así como los kiwis repiten “bro” a cada rato, los aussies dicen “mate”, que a la cerveza ellos le dicen “grog” y a los conciertos o recitales, “gig” -es mas o menos como cuando los uruguayos decimos que vamos al “toque” de tal banda.

  En Sydney nuestro host Pete nos cantó varios de sus temas durante nuestra estadía

En Sydney nuestro host Pete nos cantó varios de sus temas durante nuestra estadía

El martes 20 por la mañana nos tomamos un bus de la compañía Greyhound (www.greyhound.com.au) a Canberra, la capital de Australia. (Si, leyeron bien, la capital no es Sydney, Melbourne o Brisbane: es Canberra, una de las pocas ciudades del mundo diseñadas expresamente para alojar al gobierno de un país). Llegamos al mediodía, visitamos el Museo de la Guerra -pasando inevitablemente por los memorials que están en el camino, como el de Vietnam y el de la Guerra de Corea-, el parlamento y varios edificios de gobierno. De noche cominos en un pub muy cool que se llama Tounge & Groove y queda en el centro, donde están la mayoría de los restaurantes y bares.

A la medianoche volvimos a tomarnos un bondi y a las 8 de la mañana llegamos a la estación Southern Cross de Melbourne, a dos cuadras de la oficina de nuestro segundo couchsurfer, Craig, que también es australiano, directivo de una agencia de publicidad. Craig vive en Albert Park, un barrio residencial a un par de paradas de tranvía del centro -el servicio público es muy bueno en Melbourne, los tranvías frecuentes, puntuales y accesibles desde casi todos lados- y a unos minutos caminando de la playa. La casa de Craig y todas las de la cuadra tienen una tipología arquitectónica que se repite en otros barrios de la ciudad y no es nada frecuente en el resto del mundo, algo que me hizo notar mi hermana ni bien vimos su fachada, como buena diseñadora de interiores. El tiene un perro, Moscow – nos olvidamos de sacarnos una foto con Craig, pero con Moscow saqué varias!

Los últimos dos días en Melbourne los pasamos en lo de Alfie, una filipina que está cursando su maestría en Business y vive en un depto en una de las calles principales del centro, Collins Street. Fue como pasar el fin de semana en la casa de una amiga, porque si bien con los chicos compartimos actividades, coincidieron días laborales así que hicimos la mayoría de las cosas por nuestra cuenta. En cambio Alfie recién terminó el semestre y empieza en diciembre sus nuevas materias, estaba libre para hacer todos los paseos con nosotras.

Alfie (izq) con None en un callejón de Melbourne.

Alfie (izq) con None en un callejón de Melbourne.

* Recibí muchas consultas sobre como se saca la visa. Les cuento que varios países la pueden tramitar online (fijense en la página www.immi.gov.au/e_visa/visitors.htm), pero Uruguay sólo personalmente, por correo o con un gestor. Para la de turista en general se usa un formulario que lo bajás de internet: hay que llenarlo y presentarlo.

En las primeras páginas te explican todos los documentos que tenés que presentar, y como podés hacer. En Auckland podés ir personalmente al consulado, que está en el centro -cuando yo fui estaba en un edificio en la esquina de Queen St. y la Rambla, pero en un cartel decía que se estaban por mudar- y lo hacés en un par de horas. Se saca número en el momento (no podés reservar turno) y también paga en el momento.

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