Las mejores playas de Nueva Zelanda

He aquí las ocho regiones más famosas del país oceánico a la hora de broncearse, remontar un par de olas o relajarse mirando una puesta de sol. Hay costa para todos los gustos: de arena blancas o negra, de agua tibia o helada, tranquila o para surferos…

Conocida por su selección de rugby All Blacks, por ser el escenario de la trilogía El señor de los Anillos y por sus plantaciones de kiwis, Nueva Zelanda no siempre es tenido en cuenta como destino de playa. Sin embargo, con sus dos islas bordeadas por el Pacífico y el Mar de Tasmania, ofrece 15.134 kilómetros de costa.
Las playas de Nueva Zelanda dan para todos: de arenas blancas, tostadas o negras; de agua tibia o helada; con olas surferas o tranquilas bahías color turquesa aptas para toda la familia. El agua está presente en todo el país y las principales ciudades balnearias entran en efervescencia durante el verano del hemisferio sur -diciembre a marzo-, cuando en España el frío más se hace sentir. Se las mostramos.

1. Northland 

El faro del Cabo Reinga, ubicado en el extremo más al norte de Nueva Zelanda -a 600 kilómetros de Auckland-, marca el punto donde se unen el Mar de Tasmania con el océano Pacífico. Según la mitología maorí, los espíritus de los difuntos pasan por este cabo en su viaje hacia la otra vida, para saltar desde su punta y descender al inframundo. De esta región la playa más famosa es la Ninety Miles Beach (o Playa de las 90 millas, aunque en realidad tiene 88), ubicada enteramente sobre el Mar de Tasmania.

Vista de Bay of Islands

Vista de Bay of Islands 

2. Bay of Islands 

Esta bahía del norte del país ofrece más de cien islas y ciudades como Russell, primer asentamiento europeo de Nueva Zelanda; Paihía, uno de los favoritos de los jóvenes por su playa y movida nocturna, y Kerikeri, famosa por sus cataratas, viñedos y tradiciones maoríes. A una hora de Kerikeri hay otras cascadas famosas, las Rainbow Waterfalls (cataratas del Arco Iris), desde donde se puede ver todo el espectro de colores en el reflejo del agua.

Piha Beach, meca surfista.

Piha Beach, meca surfista 

Mission Bay

Mission Bay 

3. Región de Auckland 
En la ciudad más grande de Nueva Zelanda (más de un 1,5 millón de habitantes), a pocos minutos en coche del centro, está Mission Bay, playa que ofrece una pintoresca vista de la isla Rangitoto, donde se encuentra el volcán homónimo. Cruzando el Harbor Bridge, puente que une el centro y sur de Auckland con su relajada Costa Norte hay suburbios residenciales bañados por playas, entre las que Tacapuna es una de las favoritas. Pero si se quiere conocer las playas más famosas del país hay que tomar un ferry a Waiheke Island (40 minutos), una isla de aires hippies con gran cantidad de viñedos. Otra opción es Piha Beach (a 40 kilómetros), la meca de los surfistas locales. Da al Mar de Tasmania y destaca por sus colinas, arenas negras volcánicas y la Lyon Rock, roca icónica a medio camino entre la arena y el mar.

Cavando en Hot Water Beach

Cavando en Hot Water Beach

4. Coromandel 

La sinuosa Ruta 25 bordea esta península con playas como Hot Water Beach y Cathedral Cove. La primera es una de las más curiosas porque si se cava un pozo con una pala -las alquilan en los paradores del balneario- aparece agua caliente, ya que es una zona termal. En vez de castillos de arena, los viajeros suelen armar jacuzzis naturales, donde el agua de la playa se mezcla con la subterránea. A Cathedral Cove sólo se puede acceder caminando -se aparca en Hahei, un pequeño pueblo costero-, y se camina 45 minutos por un sendero armado en el medio del un bosque con subidas y bajadas hasta llegar a este rincón donde hay dos playas unidas por este túnel gigante de piedra en forma de arco, una de las postales más típicas de Coromandel.

Balneario The Mount

Balneario The Mount

5. Bay of Plenty 

Esta región al sur de Coromandel, bañada por el Pacífico y bautizada en 1769 como Bahía de la plenitud por el navegante James Cook, tiene como ciudades principales a Tauranga (106.500 habitantes) y Rotorua (55.100) pero en verano la movida se concentra en las costas que rodean al Monte Maunganui, volcán extinto que da nombre a este balneario con calles principales repletas de tiendas, restaurantes y pubs, conocido coloquialmente como The Mount. Aproximadamente a la misma altura pero del lado oeste de la isla, en pleno Mar de Tasmania, está Raglan, uno de los balnearios preferidos de los surfistas.

Parque de Abel Tasman

Parque de Abel Tasman 

6. Al norte del Sur 

En el norte de la isla sur el Parque Nacional Abel Tasman -una reserva de 225 km2 de bosques, valles y ríos- sobresale como una punta rodeada por dos bahías con playas que compiten por el título de la más bella del sur: la Bahía de Tasmania al este y la Dorada al oeste. Al fin de ésta se encuentra la península Cabo Farewell, el punto más al norte de la Isla Sur. Allí está Wharariki Beach, a la que no se puede acceder en coche: se deja en un aparcamiento y se camina una media hora por un sendero marcado hasta llegar al destino. Otra playa imperdible es Kaiteriteri, de aguas mansas y arenas doradas, en la entrada del Abel Tasman National Park. Allí suelen verse pingüinos y delfines.

Idílico rincón de Christchurch (foto: Artigas Pessio)

Idílico rincón de Christchurch (foto: Artigas Pessio) 

7. Christchurch 

Los suburbios de la ciudad más poblada de la Isla Sur limitan con la bahía Pegasus Bay, donde se reconstruyó en 1997 el muelle New Brighton Pier, que había existido entre 1894 y 1964. Unos minutos al norte de este muelle tan codiciado por pescadores y surfistas está la playa Ashworth’s Beach, de arenas doradas y aguas mucho más calmas. Otra playa muy concurrida en Christchurch es la de Avon, en la esquina oeste de la ciudad, que también ofrece arena dorada y una de las favoritas para practicar deportes acuáticos.

Las piedras de Moerak

Las piedras de Moerak 

8. Koekohe Beach 

Situada sobre el Pacífico, al norte de la ciudad universitaria de Dunedin, esta playa es famosa por tener unas formaciones rocosas muy peculiares, las piedras redondas de Moeraki. Parecen huevos gigantes pero son el resultado de la erosión de las olas y la arena durante millones de años, en estas rocas con alto componente de calacita que pueden tener hasta dos metros de diámetro. En muy pocas playas del mundo -por ejemplo, la Bowling Balls Beach de California- se pueden encontrar piedras con esta forma tan curiosa, que inspiró varias leyendas en la cultura maorí.

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