Rumbo a la tierra prometida. La ruta hacia Queenstown.

En este posteo les ofrezco un pintoresco recorrido en bus de un día desde el Glaciar Fox hasta Queenstown -de ahí el título “Rumbo a la tierra prometida”-, pasando por Bruce Bay, Knights Point, Haast, Makarora y Wanaka.

Wanaka

Wanaka (que si escuchás a un kiwi le dice “wonka”, o directamente “Mónica”)

El miércoles 4 me fui de Fox Glaciar Town a las ocho y poco de la mañana en un bus de Intercity que recién llegaría a destino (Queenstown) pasadas las cuatro de la tarde. No solo porque iba lento, sino por la cantidad de paradas intermedias. Ya les comenté que esta compañía, aunque no es de tours para turistas sino de transporte de pasajeros -algo así como Cot, Copsa o Nuñez en Uruguay- hace paradas en algunos lugares pintorescos para que los pasajeros descansen, estiren las piernas, tomen un café y si quieren saquen fotos. Tengo entendido que esto es por una norma para que los choferes descansen un poco, y así prevenir los accidentes de tránsito.

Bruce Bay

Bruce Bay

El bondi retomó la ruta 6 -la misma que usé hace dos días para venir desde Greymouth hasta Fox- y paró unos 40 kilómetros más adelante, ni bien llegamos al Mar de Tasmania -el limite oeste de Nueva Zelanda- a la altura de la Bruce Bay. La particularidad de esta bahía es que tiene cantos rodados y cuando nos acercamos vimos que muchas de estas piedras estaban firmadas -es algo así como una tradición, y según leí en algunos foros de internet, existe la creencia de que eso hace que uno vuelva. La ruta en ese lugar se empieza a alejar un poco del mar -lo que hace que el bondi vuelva a estar como serpenteando entre montañas- y cuando vuelve a bordear el agua llegamos a la segunda instancia fotográfica, en un lugar que se llama Knights Point.

Knights Point, Isla Sur de Nueva Zelanda

Knights Point, o “just another beautiful bay”

Siguiendo por la ruta 6 paramos para un café en el Visitor Center de Haast, un pueblito de 300 habitantes lleno de servicios para los turistas que van a los glaciares o al Mount Aspiring National Park.

Haast

Haast

La ruta que bordea el río Haast con unos paisajes de película, entre montañas con nieve y bosques de vegetación tupida. Una de sus atracciones -en la que paramos para sacar la merecida foto– es una catarata de 28 metros, la Thunder Creek, que desemboca en el río Haast.

Thunder Creek

En Makarora, un pueblito que según la guía Lonley Planet no supera los 40 habitantes, el bondi hizo una parada de casi una hora para almorzar. Yo elegí fish & chips y comí en la mesa con un brasilero y un chino que conocí en el bondi.

Makarora
Makarora
Aunque, como se ve en las fotos, el paisaje era espectacular -bueno, montañas con nieve, algo que me cansé de ver durante toda esa semana- maldije un poco de que la parada larga no fuera un poco mas adelante, en Wanaka. Wanaka es una ciudad de montaña, a orillas del lago homónimo, donde pasan sus vacaciones de invierno muchas de las familias kiwis a las que les gusta esquiar -Queenstown, en contrapartida, es mucho más atractiva para estudiantes por su movida nocturna, o para turistas extranjeros porque ofrece actividades adrenalínicas como bungee jumping y paracaidismo. Pero en Wanaka apenas se haría una parada de 10 minutos, frente al lago, que a penas alcanzó para ver su rambla y sacar fotos de algunas de sus calles -a las apuradas, y con el bondi ya prendido y los pasajeros sentados esperando para salir. Hubiera querido pasar un día entero en este lugar, pero como todo turista sabe, en los viajes siempre hay lugares que quedan de lado cuando el tiempo es poco -tengo pasaje para volver a Auckland el lunes 9.
Wanaka

Wanaka

Wanaka

Wanaka

Wanaka

Wanaka

Seguí mi camino hacia Queenstown, rumbo a la tierra prometida, dormitando por momentos, revisando la Lonley Planet y otros folletos con ansiedad en otros, y de a ratos intentando leer el libro que me llevé “Yo respiro”, de la argentina Soledad Simon. En gran parte de la ruta mi celular perdía señal, pero cuando llegaba a lugares más poblados me caían todos juntos y algunos venían de Vero, una amiga uruguaya que había llegado dos días antes a Queenstown y me esperaba en el hostel Base -ubicado en Shotover ST., una de las calles principales- con un montón de planes para las dos.
Isla Sur de Nueva Zelanda

Por la ruta 6, poco antes de llegar a Queenstown

Ni bien llegué a Queenstown me pasó, por primera vez desde que llegué a Nueva Zelanda, de querer quedarme. Y cinco días después, al irme, sentí como cuando suena el despertador y tenés que ir a trabajar pero estás teniendo un sueño super lindo del que no te querés levantar. En los próximos posteos les voy a hablar un poco sobre esta ciudad que tanto me hizo acordar a la Bariloche que visité con amigas del colegio en mi viaje de 15.

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One thought on “Rumbo a la tierra prometida. La ruta hacia Queenstown.”

  1. Eddy Knightly says:

    la nota que publicaste me fue demasiado util, voy a aprovecharla y mandarsela a un amigo por fb que estaba buscando lo mismo, muchas gracias por compàrtir la data 😀

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